lunes, 26 de agosto de 2024

Ella me eligió

¿Cómo se puede hablar del amor de la forma más sincera? Puede ser que haya muchas formas, pero desde luego, una de las más efectivas es desde la humildad. Decía Victor Hugo que cuando te enamoras, tu centro de gravedad deja de estar en ti para pasar a estar en la persona amada. Eso, desde luego, da una perspectiva nueva a tu vida. Te hace sentir que algo enorme, más grande que tú mismo vive fuera de ti y da sentido a tu existencia. Cuando se cuenta desde la humildad todo suena más sincero. Para mí, una de las canciones que mejor plasman ese sentimiento es la canción She chose me de Randy Newman.
El yo poético de esta canción es una persona que se ve a sí mismo como alguien con poco valor, una persona sin experiencia en la vida, un individuo más, que sin embargo ha sido tocado por la suerte de que la mujer más maravillosa del mundo, de entre todas las personas que existen, le ha elegido a él.
Ni uno es tan poca cosa, ni la persona que te elige es la mejor del mundo. Pero el amor es así. Y es bueno valorar al ser amado como un regalo excepcional que llena tu vida de luz y alegría y sentir que te quieren.
Lo bueno de esta canción es sentirse identificado. Puede que incluso, al oírla te des cuenta de que es tu caso. Nunca te habías planteado que esa mujer que eligió estar contigo es la mujer más maravillosa del mundo. Puede que incluso pienses que esa mujer que te eligió puede ser la hija que te "eligió" como padre. Cuando un hijo nace te sientes afortunado por haber sido elegido.

 
Traducción libre de la letra:

No tengo mucho de qué hablar, sé qué aspecto tengo.
Lo que sé sobre la vida, lo saqué de un libro.
Pero, de entre todas las personas que hay en el mundo,
ella me eligió.
 
La mayor parte de mi vida la pasé en soledad.
Todo lo que hice, lo hice por mi cuenta.
Y luego apareció ella; ahora no estoy solo,
porque me eligió.
 
Cada noche, agradezco a las estrellas de la suerte que están sobre mí,
que alguien tan hermosa como ella pueda amarme libremente.
Y me ama de verdad.
 
De vez en cuando me pregunto,
¿por qué fui yo y no otro?
La chica más hermosa que jamás había visto...
y me eligió.
 
Y me ama de verdad.
 
De vez en cuando me pregunto,
¿por qué fui yo y no otro?
La chica más hermosa de todo el mundo...
y me eligió.

viernes, 16 de octubre de 2020

Memorabilia

MEMORABILIA

Quédate, vida mía, con el agua,
que es tu elemento, y déjame la tierra
para mí. En cuanto al fuego, no me importa
que te lo quedes para siempre; el mío
se apagó sin remedio. Y qué decirte
del aire: pues que todo para ti,
como el sur, como el este y el oeste
(el norte es mío, no hay que darle vueltas,
te guste o no te guste). Y del bikini
amarillo, comido por las moscas,
que tanto me gustaba, no se hable
más: se viene conmigo, a mi museo
de residuos, junto al esparadrapo
que te puse en la boca aquella vez
en que decías la verdad, la máscara
de negrita zumbona, el abanico
con que te protegías del calor
que hacía en el infierno, la sonrisa
feliz y tonta que le arrebataste
a tu oso de peluche y la uña rota
que me diste una noche de tormenta.
Sólo quiero esos míseros despojos
después de la batalla. Y que la nieve
me cubra con su manto, hecho de olvido.
Y que el silencio eterno me ilumine.

LUIS ALBERTO DE CUENCA

lunes, 10 de febrero de 2020

Del Martini al meconio

Oí decir que las mujeres viven la maternidad desde que se quedan embarazadas. Pero que, para asumir la paternidad, los hombres necesitan ver al niño ya nacido. De hecho, algunos no lo aceptan ni aparecen hasta que el chaval gana su primer Roland Garros. Algo hay de cierto. Durante el embarazo de Romina, cuando nos hacíamos la broma de que por fin tenía una novia con más barriga que yo, ella hablaba a alguien que todavía no existía, le ponía música clásica para sosegarlo, acercaba el vientre al televisor para comprobar si reaccionaba a los goles, y hasta creía que las patadas eran una suerte de código Morse que permitía la comunicación. En cambio, yo hacía planes de viajes para los meses siguientes y luego me sentía culpable por no haber recordado que para entonces estaríamos anclados por un recién nacido que, a diferencia de las plantas, no podría confiarse a alguien que lo regara. Romina había hecho una mutación psicológica de la que emergieron una determinación a la espera y cierta trascendencia más allá de sí misma, de las pequeñas miserias personales que ya no importaban. Yo me hacía el remolón para paladear todavía un ratito la más infantil concepción de la libertad: aquélla según la cual ninguna decisión afecta a nadie salvo a uno mismo, aquélla en la que puedes declararte disponible para lo que venga, para los tam-tams que llaman a lo azaroso. Un hijo es decir no y quedarte cuando antes decías sí y te ibas. Aún tenía que descubrir que de semejante fijación saldría una mejor versión de mí mismo: cimiento sobre el cual proyectar cosas que perduren. Tampoco ver nacer a Luca me bastó para sentirme padre. No inmediatamente, al menos. Las contracciones comenzaron a las cuatro de la mañana. Y, en vez de dejarnos arrebatar por el zafarrancho de parto, calculamos por los minutos transcurridos entre una y otra que aún podíamos dormir en vez de abocarnos a esperar en el ambiente hostil, gélido, de una sala de hospital. Ya allí, Romina aguantó el dolor como si le hubieran dado un trago de whisky y un trozo de cuero para morder durante la extracción de una bala en un western. En el paritorio, ubicado detrás de Romina, yo sólo pensaba en controlar las emociones ante extraños por pudor, y me fijaba en los rostros del médico, de la matrona y de las enfermeras porque creía que, si algo salía mal, alguna expresión torcida les delataría. Vi los fórceps, como una prótesis de Robocop, y pensé en eso: en que parecían una prótesis de Robocop, no en que pudieran dañar al niño. «Es muy rubito», dijo alguien. Y entonces apareció Luca, amoratado, con la cara arrugada y aplastada como la de un cachorro de Shar Pei, pero no me sentí padre. Me lo pusieron en los brazos, lloroso, y le busqué defectos, mutilaciones, manchas con la forma de Australia o del ratón Mickey, pero no me sentí padre. Lo tuvo Romina cobijado en el pecho, le habló en un tono amistoso, ligero, sin excesos emotivos, y no me sentí padre. Desfiló por la habitación toda la familia buscándole parecidos, y no me sentí padre. Le pusieron manoplas para que no se arañara y un gorrito para que no se enfriara, mamó por primera vez, y no me sentí padre. Hice infinidad de llamadas para dar la noticia, muchas de ellas a la Argentina, y no me sentí padre. Llegaron flores, compré hamburguesas en un Vips y una tarjeta para el televisor, me trajeron una bata y un neceser para asar la noche, confirmé al periódico que cubriría la sesión parlamentaria dos días después, y no me sentí padre. Me sentí padre por primera vez cuando, ya desaparecías las visitas, oscurecido el día, vinieron para llevarse a Luca al nido. Una enfermera empujó su cuna y, como debía entrar en otra habitación para recoger a otro recién nacido, dejó a Luca solo, abandonado en mitad del pasillo, a merced de cualquier orco o leopardo que pasara por ahí. Y fue esa indefensión del niño incapaz todavía de reñir sus peleas, de mi hijo, la que avivó un hondísimo instinto de protección por el que me abofeteó el descubrimiento de que era padre. Me enteré yo, y también la enfermera que a altas horas de la madrugada hubo de explicar a un tipo en bata que o hacía falta que montara guardia en la puerta del nido, «no hay orcos, no hay leopardos, y usted también debe descansar». El primer mes en casa de un recién nacido es un excelente motivo para preguntarse dónde está Zihuatanejo, aquel pueblo mexicano donde el Tim Robbins de Cadena perpetua creía que nadie le buscaría jamás. La situación no sería tan estresante si no incluyera la obligación de mantenerlo vivo. Cada tres horas, suena el llanto de una alarma como la de la cuenta atrás de Lost. Se acabó dormir, para siempre, porque incluso en los meses siguientes uno descubrirá que no es ya capaz sino de un sueño superficial, de garita, que permita atender el llanto. Hoy en día, incluso cuando duermo a cientos de kilómetros de Luca, salto en la cama si rechina la bisagra de una puerta en otra planta del hotel. Para las parejas primerizas, la experiencia sólo puede acarrear dos consecuencias: o las destruye, o las amarra con ligazones nuevas, más fuertes que las anteriores, cuando quererse consistía en esperarse delante de un cine o en decir qué guapa estás antes de salir a cenar, y no en aprender juntos a introducir un supositorio en el culo de un bebé al que torturan los cólicos y el estreñimiento mientras el reloj avisa de que apenas faltan unas horas para ir a la oficina. Quién nos habría dicho que los dedos de sostener Dry Martinis acabarían manchados de meconio, y que no importaría, que no habría por ello nostalgias de otra vida. Quién nos habría dicho que el sosiego repentino de un niño insomne que se acurruca junto a tu piel entregándose contendría muchas más emociones que todos esos viajes postergados, que todas las promesas del tam-tam. Y así, con cada expresión nueva descubierta en su rostro, con el primer paso, la primera sonrisa, sus primeros brazos tendidos en bienvenida cuando llegas a casa, las primeras veces que es capaz de jugar y de reír a carcajadas una gracia. Y no sigo porque ya dije que el pudor me impide sentir ante extraños, y ustedes lo son. Hay hombres impermeabilizados a los que no cambia una experiencia intensa. No soy uno de ellos. Luca me ha cambiado, ha espantado ansiedades y búsquedas heredadas de los afanes encontrados en las lecturas. No me importa sentir que para mí ya es tarde para muchas cosas, porque las hará él y, por delegación, las haré a través de él. Salgo de las librerías con colecciones completas de Corto Maltés, de Astérix, de Tintín, que permanecerán un tiempo largo empaquetadas, hasta que él pueda hacer sus primeros descubrimientos de lector. Me preparo para sus preguntas, me esfuerzo por ser mejor, excelente, por si acaso en el futuro le da por tomarme como ejemplo. Encima se me parece muchísimo, por lo que veo en él un yo sin estropear, con todas las posibilidades intactas, que me ha prolongado el ciclo vital como si mi resurrección ya hubiera ocurrido. Siento admiración anticipada por el espectáculo que será su juventud, por los mínimos esbozos de personalidad que me permiten intuir en él a un tipo que vivirá con gozo y al que ya tengo ganas de contarle cuánto de hermoso le aguarda. Que salga a vivir, algún día, sabiendo que cualquier rescate estará a tan sólo una llamada de teléfono. Que sea un hombre con códigos del que nadie pueda decir que falló como amigo. Ya iremos viendo todo eso. Ya lo iremos hablando. Lo que pido es tiempo para acompañarle al menos un trecho largo de su camino vital, como espectador y como cómplice. Porque, de todas las sensaciones nuevas que me ha inoculado Luca, la peor es la hipocondría. Por primera vez en mi vida, temo morir. Me siento obligado a permanecer aquí al menos 25 años más, los que él pueda necesitarme, y en eso no quiero fallarle. Mi hijo no ha de ser lo que yo fui: un adolescente enfadado con el mundo porque se le murió el padre demasiado pronto. Voy a dejar de fumar. 19/03/2010 - David Gistau
D.E.P. David Gistau (19 de junio de 1970 - 9 de febrero de 2020)

martes, 29 de noviembre de 2011

El nuevo arte y La Ilíada

Abrir un libro de José Ortega y Gasset es siempre empezar un viaje: nunca volverás a estar en el mismo sitio que habías estado. Su lectura es una lectura de preguntas, es una aventura del pensamiento, de remover cimientos y de descubrimiento. Pues bien, el otro día empecé a leer un libro suyo que recogía textos póstumos, alguno de ellos no publicado, otros versiones casi definitivas, etc. El primer texto del libro fue uno escrito para clausurar una exposición de nuevos pintores que había tenido lugar en Barcelona. El texto trataba sobre las reacciones que los críticos y la gente en general tenía hacia las nuevas vanguardias y lo que significa que una obra guste o no y si realmente no gusta porque no se entiende, circunstancia ésta que muchas veces se manifiesta por el grito o por el insulto hacia la obra o hacia el artista. Citar algo del texto lo infravalora porque, aunque sólo son dos o tres páginas, está muy concentrado. Pero no me he podido resistir a destacar y rescatar un fragmento de éste en el que habla sobre La Ilíada de Homero.

[..]Y no se diga que el arte difícil y distante es propio de las decadencias. Esto es una bobada. La poesía europea comienza con La Ilíada. Pues bien, ¿se cree que el pueblo de Atenas entendió nunca sin enormes dificultades el ilustre poema? Tan no lo entendía fácilmente que ni siquiera entendía el idioma en que estaba compuesto y que no era el ático. Pues se me dirá que al menos el pueblo en cuyo idioma se compuso La Ilíada lo entendería fácilmente. Y yo responderé que el idioma de La Ilíada no lo ha hablado nunca pueblo alguno, sino que era -nótese bien- un lenguaje inventado por los poetas épico de Jonia. Díganme ustedes qué denuestos no caería hoy sobre un poeta que se distancia del público hasta el punto de inventar para sí y sus fines un idioma privado en el cual tallar su poesía[..]

martes, 12 de octubre de 2010

La Inmortalidad

LA INMORTALIDAD

LUIS GARCÍA MONTERO

Nunca he tenido dioses
y tampoco sentí la despiadada
voluntad de los héroes.
Durante mucho tiempo estuvo libre
la silla de mi juez
y no esperé juicio
en el que rendir cuentas de mis días.

Decidido a vivir, busqué la sombra
capaz de recogerme en los veranos
y la hoguera dispuesta
a llevarse el invierno por delante.
Pasé noches de guardia y de silencio,
no tuve prisa,
dejé cruzar la rueda de los años.
Estaba convencido
de que existir no tiene transcendencia,
porque la luz es siempre fugitiva
sobre la oscuridad,
un resplandor en medio del vacio.

Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles
de las miradas insistentes,
el mar tuvo labios de arena
igual que las palabras dichas en un rincón,
el viento abrió sus manos
y los hoteles sus habitaciones.
Parecía la tierra más desnuda,
porque la noche fue,
como el vacío,
un resplandor oscuro en medio de la luz.

Entonces comprendí que la inmortalidad
puede cobrarse por adelantado.
Una inmortalidad que no reside
en plazas con estatua,
en nubes religiosas
o en la plastificada vanidad literaria,
llena de halagos homicidas
y murmullos de cóctel.
Es otra mi razón. Que no me lea
quien no haya visto nunca conmoverse a la tierra
en medio de un abrazo.

La copa de cristal
que pusiste al revés sobre la mesa,
guarda un tiempo de oro detenido.
Me basta con la vida para justificarme.
Y cuando me convoquen a declarar mis actos,
aunque sólo me escuche una silla vacia,
será firme mi voz.
No por lo que la muerte me prometa,
sino por todo aquello que no podrá quitarme.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Julio Cortázar - Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

jueves, 4 de junio de 2009

Cerrado Por Derribo

¿Qué tiene Joaquín Sabina? No lo sé, siempre me provoca sentimientos encontrados: odio y simpatía. Ha vivido mucho y mucho ha tenido que sufrir también. Es bueno en lo que hace y lo sabe, retrata sentimientos que nos gustaría no sentir, por ser desagradables, pero que nos ayudan a ser personas, nos dan una ración de humanidad y una cura de humildad. Golpea donde duele, devuelve el sabor amargo de una mala digestión a la boca y siempre volvemos a por más. No sé si es masoquismo o penitencia, es quizá un intento de trascender, de ir más allá de nosotros para comprender y así volver a nuestro cuerpo habiendo aprendido la lección que tanto nos cuesta asimilar. Intentar ser mejores y devolver la capacidad de sorpresa, las ganas de vivir y de disfrutar. Aquí os dejo la catarsis nuestra de cada día.


Introducción:
Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,
Al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
A mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
A mi tío el marino que tuvo un sobrino cantante,
Al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
A mi chupa de cota de malla contra la desdicha,
Mariposas que cazan en sueños los niños con granos
Cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos
Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes,
Dando clases en una academia de cantos de cisne.
Heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó
Este helado de fresa de la venganza
Esta empresa de mudanza
Con los muebles del amor

Esta campana mora en el campanario,
Esta mitad partida por la mitad,
Estos besos de Judas, este calvario,
Este look de presidiario,
Esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
Estas ganas de nada menos de ti
Este arrabal sin grillos en primavera,
Ni espaldas con cremalleras,
Ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alterne
Este racimo de pétalos de sal
Este huracán sin ojos que lo gobierne
Este jueves, este viernes
Y el miércoles que vendrá

No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

Este nido de pájaro disecado
Este perro andaluz sin domesticar
Este trono de príncipe destronado
Esta espina de pescado
Esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
Esta horma del zapato de Barba Azul,
Qué poco rato dura la vida eterna
Por el túnel de tus piernas,
Entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida
Con su terco knock knocking´on heaven´s door,
Estos labios que saben a despedida
A vinagre en las heridas
A pañuelo de estación

Este ladrón aparcado en tu toga
La rueca de Penélope en Luna Park
Estos celos que saben que te desnudan
Esta caracola viuda
Sin la pianola del mar

No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

lunes, 4 de mayo de 2009

Alfie - Burt Bacharach

El otro día, por casualidad, vi este vídeo. Estaba buscando canciones de Burt Bacharach y entre los vídeos que vi, había uno en el que salía Burt Bacharach presentando una canción. Se trataba de la canción de Alfie. Sabía que existía una película que se llama Alfie, y una canción que se llama Alfie y que formaba parte de la banda sonora, pero nunca me había parado a escucharla. Después de la presentación tan sincera y emocionada que hace el compositor, diciendo que es su favorita entre todas las que ha compuesto y de la que más orgulloso se siente, además de alabar el gusto del letrista, Hal David, diciendo que es la letra más bonita que ha escrito, más aún, la letra más bonita jamás escrita. Después de todo eso, se pone a cantarla en solitario, acompañandose con el piano. Es la primera vez que le he visto cantar una canción en solitario. No tiene una gran voz, pero el mensaje y el sentimiento llega. No hace falta ser un Caruso para transmitir, hay gente que hace música hasta con dos piedras. Pues bien, como me ha gustado tanto la versión como la música y la letra, he querido compartirla con el/la que quiera verla y oírla. Pongo una traducción aproximada de la letra para aquél o aquélla que no entienda el inglés.
What's it all about, Alfie?
Is it just for the moment we live?
What's it all about when you sort it out, Alfie?
Are we meant to take more than we give
or are we meant to be kind?
And if only fools are kind, Alfie,
then I guess it's wise to be cruel.
And if life belongs only to the strong, Alfie,
what will you lend on an old golden rule?
As sure as I believe there's a heaven above, Alfie,
I know there's something much more,
something even non-believers can believe in.
I believe in love, Alfie.
Without true love we just exist, Alfie.
Until you find the love you've
missed you're nothing, Alfie.
When you walk let your heart lead the way
and you'll find love any day, Alfie, Alfie.

en castellano (aproximado):
¿De qué se trata, Alfie?
¿Es sólo por el momento en que vivimos?
¿De qué trata cuando lo pones en orden, Alfie?
¿Estamos hechos para tomar más de lo que damos
o estamos hechos para ser buenas personas?
Y, si sólo los tontos son buenos, Alfie,
entonces me imagino que es sabio ser cruel.
Y, si la vida pertenece sólo a los fuertes, Alfie,
¿qué darás a una vieja regla de oro?
Tan seguro como creo que hay un cielo arriba, Alfie,
sé que hay mucho más,
algo en lo que hasta los no creyentes pueden creer.
Creo en el amor, Alfie.
Sin amor verdadero simplemente existimos, Alfie.
Hasta que no encuentras el amor no te das cuenta
de que no eres nada, Alfie.
Cuando andes, deja que el corazón te guíe
y encontrarás el amor algún día, Alfie, Alfie.

viernes, 13 de febrero de 2009

Los Viajes - Luis García Montero

Junto a la ropa sucia el papel de regalo.
La distancia tenía color de hierba y bosque,
autopistas lavadas por la lluvia,
direcciones escritas en periódicos
y recuerdo también
mañanas intermedias en el coche
de un extraño cualquiera,
posiblemente amigo de otro amigo,
un extraño que fuerza sus palabras
y persigue emisoras con noticias del sur
y me pregunta por el sol de marzo.
La distancia tenía color de escaparate,
teléfonos a cobro revertido,
y detrás de los faros
esos rostros que luego,
cuando se llega a casa,
suelen perder su nombre en las fotografías.
Indicadores neutros se llenaban de gente
y surgían promesas al calor de un encuentro,
noches para contar,
ciudades convertidas en anécdota.
Junto a la ropa sucia el papel de regalo.
Pero desde que viajo sin ausencia
y todo va conmigo,
los bosques ya no piensan en el sur
y la distancia tiene
un color de palabras soportadas,
color de mi silencio,
mi camino.

A Night in Tunisia

Interpretación de la genial obra de Dizzy Gillespie "A Night In Tunisia", una noche en Túnez. Precisamente allí nació el guitarrista que la interpreta en versión propia. Se trata de Roland Dyens, guitarrista francés de una calidad excepcional...


martes, 26 de agosto de 2008

Hurt - Johnny Cash

Aunque esta canción fue compuesta originalmente por Trent Reznor, vocalista de Nine Inch Nails, la versión que hizo de ella Johnny Cash supera al original. Reznor en un principio se mostró reacio a que se versionara su canción, porque la consideraba muy personal, pero tras ver el vídeo comentó:
Puse el vídeo y, ¡uf!… Lágrimas brotando, silencio, piel de gallina… ¡Uf! Acababa de perder a mi novia, porque esa canción nunca volvería a ser mía… Realmente, me hizo pensar en lo poderosa que es la música como medio y forma de arte. Escribí unas palabras y una música en mi cuarto como una forma de seguir cuerdo, sobre la sombría y desesperada situación en la que me encontraba, totalmente aislado y solo. De alguna forma todo termina reinterpretado por una leyenda de la música de una época y un género musical radicalmente diferente y sigue manteniendo sinceridad y significado — diferente, pero con la misma pureza.
Una letra desgarradoramente desoladora, potenciada por la composición visual del vídeo hacen que, desde mi punto de vista, sea un testimonio musical y vital de una sinceridad como pocas veces se ha podido ver en el mundo de la música. En la voz de Johnny Cash, la canción se convierte en mil veces más poderosa, penetrante y desgarradora. Quizá era necesario que alguien con una vida como la de Cash (con eventos y situaciones como la pérdida de un hermano en un trágico accidente con una sierra, un primer matrimonio disfuncional, alcoholismo, adicción a barbitúricos y anfetaminas, una enfermedad degenerativa en sus últimos años) encarnara letras tan cargadas de aflicción y autoaniquilación (“I hurt myself today / To see if I still feel” o “I wear this crown of thorns / Upon my liar’s chair / Full of broken thoughts I can’t repair”) para darle sentido genuino. Imposible no identificarse con el dolor y verdad que emana de la voz de Cash, imposible no dejarse arropar, durante unos minutos, por la tristeza de alguien más que, de tan profunda y palpable, la hace nuestra. Traducción libre de la letra:

Me herí a mí mismo hoy
para ver si todavía sentía.
Me concentré en el dolor,
lo único que es real

La aguja rasga un agujero,
ese conocido viejo aguijón.
Intenté matar todo,
pero lo recuerdo completamente

¿En qué me he convertido,
queridísimo amigo?
Todas las personas que conozco
se van al final.
Podrías tener todo
mi imperio de inmundicia.
Te decepcionaré.
Te haré daño.

Llevo esta corona de espinas
en mi trono de mentiroso.
Lleno de pensamientos quebrados
que no puedo reparar.
Bajo la mancha del tiempo
el sentimiento desaparece
Tú eres uno más
[pero] yo sigo aquí.

¿En qué me he convertido,
queridísimo amigo?
Todas las personas que conozco
se van al final.
Podrías tener todo
mi imperio de inmundicia.
Te decepcionaré.
Te haré daño.

Si pudiera comenzar de nuevo
a un millón de millas de distancia
Seguiría siendo el que soy,
encontraría la manera

viernes, 9 de mayo de 2008

Saldremos a la lluvia

Lo reconozco, tengo debilidades y Manolo García es una de ellas. Me encanta su música, me encantan sus letras y me encanta como persona ¿qué más se puede pedir? Pues bien, tras cuatro años de silencio desde su anterior trabajo Para que no se duerman mis sentidos, vuelve con Saldremos a la lluvia. Este disco ha sido grabado en Grecia con, obviamente, músicos griegos que han aportado el toque de mestizaje que tienen todos sus trabajos. También ha colaborado el grupo Ojos de Brujo y por supuesto la excepcional banda de siempre y con la que realizará la gira en directo: Juan Carlos García, percusión, bateria y voces Charly Sardà, bateria y percusión Iñigo Goldaracena, bajo Nacho Lesko, teclados y voces Eric de Wit, guitarras electricas y acusticas Pedro Javier González, guitarra española y laud Olvido Lanza, violin etc... Os dejo el video del primer single...

miércoles, 9 de abril de 2008

Un Loco de Dientes Sudorosos

Hace muchos años, cuando era pequeño, vi una película que me impactó; no sé cómo explicarlo, pero dejó en mi una impresión indeleble. Se trataba de El Club de los Poetas Muertos, el primer contacto serio que tuve con la poesía. Ya no eran las poesías infantiles de Gloria Fuertes, ni la Canción del Pirata, sino poesía con mayúsculas, poesía vivida a través de los personajes de la película, de los alumnos de un colegio privado que consiguen encontrarse a sí mismos gracias a la experiencia de la educación impartida por un profesor ideal. ¿Quién no ha querido tener un profesor como el interpretado por Robin Williams? Bien, no quiero extenderme mucho, así que voy al grano. La escena que más recuerdo es la que os adjunto en este mensaje, la escena en la que Ethan Hawke improvisa un poema forzado por su profesor. Hay una frase que se me quedó grabada: Un Loco de Dientes Sudorosos. Os adjunto la poesía completa. Espero que os guste. Cierro los ojos y su imagen flota junto a mí Un loco de dientes sudorosos con una mirada que martillea mi cerebro Sus manos se extienden y me alcanzan y refunfuña todo el tiempo El dice la verdad La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos. La estiras, la extiendes y nunca es suficiente La sacudes, le das patadas, pero no llega a cubrirnos Y desde que llegamos, llorando, hasta que nos vamos, muriendo, sólo nos cubre la cara mientras gemimos, lloramos y gritamos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Franz Kafka - Las preocupaciones de un padre de familia

Algunos dicen que la palabra "odradek" precede del esloveno, y sobre esta base tratan de establecer su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán, con alguna influencia del esloveno. Pero la incertidumbre de ambos supuestos despierta la sospecha de que ninguno de los dos sea correcto, sobre todo porque no ayudan a determinar el sentido de esa palabra.

Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.

Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar.

Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra. A veces, cuando uno sale por la puerta y lo descubre arrimado a la baranda, al pie de la escalera, entran ganas de hablar con él. No se le hacen preguntas difíciles, desde luego, porque, como es tan pequeño, uno lo trata como si fuera un niño.

-¿Cómo te llamas? -le pregunto.

-Odradek -me contesta.

-¿Y dónde vives?

-Domicilio indeterminado -dice y se ríe. Es una risa como la que se podría producir si no se tuvieran pulmones. Suena como el crujido de hojas secas, y con ella suele concluir la conversación. A veces ni siquiera contesta y permanece tan callado como la madera de la que parece hecho.

En vano me pregunto qué será de él. ¿Acaso puede morir? Todo lo que muere debe haber tenido alguna razón be ser, alguna clase de actividad que lo ha desgastado. Y éste no es el caso de Odradek. ¿Acaso rodará algún día por la escalera, arrastrando unos hilos ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No parece que haga mal a nadie; pero casi me resulta dolorosa la idea de que me pueda sobrevivir.

Alanis Morissete - Hand In My Pocket

Desde luego, no he inventado la rueda, ni voy a descubrir algo que haya estado oculto para la humanidad, pero creo que es una gran canción con una gran letra. Una invitación a la positividad frente a un mundo que nos da la espalda. Todo va a ir bien, no os preocupéis

Para aquellos que no dominan el idioma original de la canción, les escribo la letra más o menos traducida:

Estoy en arruinada pero feliz
Soy pobre pero amable
No tengo dinero pero estoy sana, ¡sí!
Estoy elevada pero en la tierra
Estoy cuerda pero abrumada
Estoy perdida pero esperanzada, nene

A lo que se reduce todo
es a que todo va a ir bien, bien, bien
Porque tengo una mano en mi bolsillo
Y la otra está dando un cinco alto

Me siento ebria pero estoy sobria
Soy joven y mal pagada
Estoy cansada pero trabajando, ¡sí!
Me preocupo pero estoy inquieta
Estoy aquí pero en realidad ya me he ido
Estoy equivocada y lo siento, nene

A lo que se reduce todo
es a que todo va a ir bastante bien
Porque tengo una mano en mi bolsillo
Y la otra está moviendo un cigarrillo

A lo que se reduce todo es a
¿Será que no he comprendido aún?
Porque tengo una mano en mi bolsillo
Y la otra está haciendo el signo de paz

Estoy libre pero concentrada
Estoy pálida pero soy sensata
Soy dura pero amigable, nene
Estoy triste pero estoy riendo
Soy valiente pero asustadiza
Estoy enferma pero soy guapa, nene

A lo que se reduce todo es a
¿Será que nadie ha comprendido aún?
Tengo una mano en mi bolsillo
Y la otra está tocando el piano
A lo que se reduce todo, amigos míos, es a
Que todo va bien, bien, bien
Porque tengo una mano en mi bolsillo
Y la otra está llamando a un taxi…

miércoles, 12 de marzo de 2008

Mad World - Gary Jules & Michael Andrews

Esta canción se cruzó en mi camino un día, sin esperarla, mientras buscaba la música del último anuncio del Ford Mondeo. Encontré la pieza del anuncio, se llama "The Artifact & Living" de un tal Michael Andrews. Pues bien, tirando del cabo encontré que había sido compuesta como banda sonora de una película llamada Donnie Darko, que se ha convertido en una película de culto. Al tener ya un punto sobre el que pivotar y al haberme gustado tanto la música del anuncio, descubrí esta pequeña perla llamada Mad World, que, si bien trata de temas escolares, tiene una música que me inspira tristeza, pero una tristeza esperanzadora y llena de paz espiritual. Espero que os guste también a vosotr@s...

Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar-es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Jaime Gil de Biedma, Poemas póstumos, 1968

miércoles, 27 de febrero de 2008

Has vuelto

Has vuelto, organillo. En la acera
hay risas. Has vuelto llorón y cansado
como antes.
El ciego te espera
las más de las noches sentado
a la puerta. Calla y escucha. Borrosas
memorias de cosas lejanas
evoca en silencio, de cosas
de cuando sus ojos tenían mañanas,
de cuando era joven... la novia... ¡quién sabe
Alegrías, penas,
vividas en horas distantes. ¡Qué suave
se le pone el rostro cada vez que suenas
algún aire antiguo! ¡Recuerda y suspiro!
Has vuelto, organillo. La gente
modesta te mira
pasar, melancólicamente.
Pianito que cruzas la calle cansado
moliendo el eterno
familiar motivo que el año pasado
gemía a la luna de invierno:
con tu voz gangosa dirás en la esquina
la canción ingenua, la de siempre, acaso
esa preferida de nuestra vecina
la costurerita que dio aquel mal paso.
Y luego de un valse te irás como una
tristeza que cruza la calle desierta,
y habrá quien se quede mirando la luna
desde alguna puerta.

¡Adiós, alma nuestra! parece
que dicen las gentes en cuanto te alejas.
¡Pianito del dulce motivo que mece
memorias queridas y viejas!
Anoche, después que te fuiste,
cuando todo el barrio volvía al sosiego
-qué triste-
lloraban los ojos del ciego.

Evaristo Carriego

miércoles, 16 de enero de 2008

Adiós querido Ángel González

El pasado sábado falleció el gran poeta Ángel González. Uno de los poetas con los que aprendí a amar la poesía. Os dejo una muestra de su poética:

OTRAS VECES

Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.

Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.

Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.

-----------------------------------------------------------

A MANO AMADA

A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.

Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.

Hola Mundo

Mediante un pseudónimo para poder hablar con la libertad del anonimato, he decidido empezar este blog. Por nada en especial, sino simplemente porque en mi vida diaria hay veces que siento la necesidad de compartir algo que es especial para mí, por si a alguien le pudiera interesar también. Este blog no pretende ser un destino final, sino sólo una estación de paso, con la opción de permanencia.
Desde este blog no se pretenderá adoctrinar a nadie, sino que se limitará a hacer la función de mostrador, de escaparate de mis vivencias o de las cosas que me sorprenden de la vida en los terrenos de la cultura o de la actualidad. No tengo la intención de escribir para que la gente me lea por obligación, sino simplemente por si en algún momento, de forma fortuita alguien tropieza con algo de lo que he escrito y le puede enriquecer de alguna manera y, ojalá, le descubra algo nuevo e interesante.
Desde aquí os digo a todos: "Hola Mundo"