lunes, 4 de mayo de 2009
Alfie - Burt Bacharach
viernes, 13 de febrero de 2009
Los Viajes - Luis García Montero
La distancia tenía color de hierba y bosque,
autopistas lavadas por la lluvia,
direcciones escritas en periódicos
y recuerdo también
mañanas intermedias en el coche
de un extraño cualquiera,
posiblemente amigo de otro amigo,
un extraño que fuerza sus palabras
y persigue emisoras con noticias del sur
y me pregunta por el sol de marzo.
La distancia tenía color de escaparate,
teléfonos a cobro revertido,
y detrás de los faros
esos rostros que luego,
cuando se llega a casa,
suelen perder su nombre en las fotografías.
Indicadores neutros se llenaban de gente
y surgían promesas al calor de un encuentro,
noches para contar,
ciudades convertidas en anécdota.
Junto a la ropa sucia el papel de regalo.
Pero desde que viajo sin ausencia
y todo va conmigo,
los bosques ya no piensan en el sur
y la distancia tiene
un color de palabras soportadas,
color de mi silencio,
mi camino.
A Night in Tunisia
martes, 26 de agosto de 2008
Hurt - Johnny Cash
Puse el vídeo y, ¡uf!… Lágrimas brotando, silencio, piel de gallina… ¡Uf! Acababa de perder a mi novia, porque esa canción nunca volvería a ser mía… Realmente, me hizo pensar en lo poderosa que es la música como medio y forma de arte. Escribí unas palabras y una música en mi cuarto como una forma de seguir cuerdo, sobre la sombría y desesperada situación en la que me encontraba, totalmente aislado y solo. De alguna forma todo termina reinterpretado por una leyenda de la música de una época y un género musical radicalmente diferente y sigue manteniendo sinceridad y significado — diferente, pero con la misma pureza.Una letra desgarradoramente desoladora, potenciada por la composición visual del vídeo hacen que, desde mi punto de vista, sea un testimonio musical y vital de una sinceridad como pocas veces se ha podido ver en el mundo de la música. En la voz de Johnny Cash, la canción se convierte en mil veces más poderosa, penetrante y desgarradora. Quizá era necesario que alguien con una vida como la de Cash (con eventos y situaciones como la pérdida de un hermano en un trágico accidente con una sierra, un primer matrimonio disfuncional, alcoholismo, adicción a barbitúricos y anfetaminas, una enfermedad degenerativa en sus últimos años) encarnara letras tan cargadas de aflicción y autoaniquilación (“I hurt myself today / To see if I still feel” o “I wear this crown of thorns / Upon my liar’s chair / Full of broken thoughts I can’t repair”) para darle sentido genuino. Imposible no identificarse con el dolor y verdad que emana de la voz de Cash, imposible no dejarse arropar, durante unos minutos, por la tristeza de alguien más que, de tan profunda y palpable, la hace nuestra. Traducción libre de la letra:
Me herí a mí mismo hoy
para ver si todavía sentía.
Me concentré en el dolor,
lo único que es real
La aguja rasga un agujero,
ese conocido viejo aguijón.
Intenté matar todo,
pero lo recuerdo completamente
¿En qué me he convertido,
queridísimo amigo?
Todas las personas que conozco
se van al final.
Podrías tener todo
mi imperio de inmundicia.
Te decepcionaré.
Te haré daño.
Llevo esta corona de espinas
en mi trono de mentiroso.
Lleno de pensamientos quebrados
que no puedo reparar.
Bajo la mancha del tiempo
el sentimiento desaparece
Tú eres uno más
[pero] yo sigo aquí.
¿En qué me he convertido,
queridísimo amigo?
Todas las personas que conozco
se van al final.
Podrías tener todo
mi imperio de inmundicia.
Te decepcionaré.
Te haré daño.
Si pudiera comenzar de nuevo
a un millón de millas de distancia
Seguiría siendo el que soy,
encontraría la manera
viernes, 9 de mayo de 2008
Saldremos a la lluvia
miércoles, 9 de abril de 2008
Un Loco de Dientes Sudorosos
jueves, 20 de marzo de 2008
Franz Kafka - Las preocupaciones de un padre de familia
Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.
Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar.
Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra. A veces, cuando uno sale por la puerta y lo descubre arrimado a la baranda, al pie de la escalera, entran ganas de hablar con él. No se le hacen preguntas difíciles, desde luego, porque, como es tan pequeño, uno lo trata como si fuera un niño.
-¿Cómo te llamas? -le pregunto.
-Odradek -me contesta.
-¿Y dónde vives?
-Domicilio indeterminado -dice y se ríe. Es una risa como la que se podría producir si no se tuvieran pulmones. Suena como el crujido de hojas secas, y con ella suele concluir la conversación. A veces ni siquiera contesta y permanece tan callado como la madera de la que parece hecho.
En vano me pregunto qué será de él. ¿Acaso puede morir? Todo lo que muere debe haber tenido alguna razón be ser, alguna clase de actividad que lo ha desgastado. Y éste no es el caso de Odradek. ¿Acaso rodará algún día por la escalera, arrastrando unos hilos ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No parece que haga mal a nadie; pero casi me resulta dolorosa la idea de que me pueda sobrevivir.

